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Los kilos, la gordura y el sobrepeso ya matan más gente que el hambre en el mundo

Los kilos, la gordura y el sobrepeso ya matan más gente que el hambre en el mundo Vivimos más años pero estamos más enfermos y, cuando fallecemos, no lo hacemos por las mismas causas que hace 20 años.

Si ahora se combaten con más éxito dolencias infecciosas que antes eran letales, la población del mundo se muere por otras causas que se relacionan más con el exceso que con el defecto.

Como subraya Abigail Campos en ‘La Gaceta’, por primera vez en la historia, el sobrepeso ya provoca una mayor pérdida en número de años de vida saludable que los que se pierden por el hambre. En el futuro morirán más personas de forma prematura por obesidad, tabaquismo y alcoholismo que por patologías de carácter infeccioso.

El hombre se ha convertido en el peor enemigo de sí mismo.

Estas son las principales conclusiones del informe The Global Burden of Disease Study 2010 (GBD 2010) -La Carga Global de la Enfermedad-, un proyecto de varios autores liderado por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de la Universidad de Washington, financiado parcialmente por la Fundación Bill&Melinda Gates, y publicado por The Lancet, que supone la mayor investigación realizada hasta el momento para describir las causas de enfermedad y muerte en 187 países del mundo, comparando datos del año 2010 con los de 1990, y en el que han participado 500 investigadores de medio centenar de países.

Desde 1970, la población del mundo ha ganado más de 10 años en esperanza de vida en promedio, pero las personas pasan ahora más tiempo viviendo con enfermedades y lesiones.

Una gran proporción de las muertes que tienen lugar en el mundo se producen en personas mayores de 70 años.

Por su lado, los datos de malaria y VIH están cayendo, aunque en países de África tienen aún una alta incidencia. Las enfermedades infecciosas están siendo controladas.

En algunas partes del mundo hay progresos destacados en la prevención de muertes prematuras, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

En la actualidad hay menos casos de enfermedades infecciosas, materno-infantiles y malnutrición, y menor número de muertes por estas causas que hace 20 años.

Una mejora en el aumento de cobertura de la terapia antirretroviral y de vacunación contra el sarampión, junto con medidas preventivas contra la malaria y servicios de inmunización en los niños del África subsahariana, por ejemplo, han contribuido a una reducción de las tasas de mortalidad infantil -en niños menores de cinco años de edad- a nivel mundial en más de un 60 %.

Pero, pese a que el número de niños que fallecen cada año es menor, por otro lado hay más jóvenes y adultos de mediana edad que sufren cáncer o enfermedades relacionadas con el corazón, convertidas ambas en las dos principales causas de mortalidad y discapacidad en todo el mundo.

Riesgos

Pero este escenario esperanzador se trastoca con nuevas retos.

Hay riesgos que amenazan seriamente nuestra salud y que, aunque existían igualmente hace 20 años, han cobrado más importancia. Y curiosamente esos riesgos están directamente relacionados con las causas de vida opulenta y excesiva de los países desarrollados.

En 1990, la desnutrición infantil ocupaba el primer puesto en el ranking de principales riesgos para la salud en el mundo.

En 2010 había caído al octavo lugar, dos por debajo del sobrepeso, que está en el sexto puesto, cuando hace 20 años estaba en el décimo.

El sobrepeso, por sus enfermedades asociadas con la hipertensión arterial y los accidentes cardiovasculares, causa en estos momentos una de cada cuatro muertes en el mundo y, aunque es cierto que sobre todo se trata de países desarrollados, también se da en muchas otras zonas empobrecidas o en desarrollo.

Por ejemplo, el elevado índice de masa corporal es el principal riesgo para la salud, por encima de todos los demás, en los países de Sudamérica.

En términos globales, el exceso de peso causó en 2010 tres millones de muertos, es decir, tres veces más que la desnutrición.

Las cinco principales amenazas para la salud en 1990 eran, tras el bajo peso infantil, la contaminación, el tabaquismo, la hipertensión y bajo nivel de lactancia materna, por ese orden.

En comparación con estos riesgos, 20 años después la hipertensión había subido al primer lugar, seguida del tabaquismo, el alcohol, la polución ambiental y bajo consumo de frutas.

El aumento de ingresos, la globalización de los sistemas alimentarios y el crecimiento a ritmo acelerado de las urbes en países en desarrollo han generado además otro tipo de problemas de salud: la falta de ejercicio físico y las dietas poco saludables también pasan factura, y son causa de la pérdida del 10% de los años de vida saludable en el mundo.

El sedentarismo y una dieta rica en sodio, azúcares y grasas, pocas frutas, vegetales y fibras, fueron responsables de la muerte de 12,5 millones de personas en el mundo en el año 2010.

Beber y fumar

El tabaquismo es un problema importantísimo en todos los continentes, siempre entre las cinco primeras amenazas para la salud de los ciudadanos, pero es aún peor en determinados países como India o Bangladesh, donde el porcentaje de población masculina fumadora oscila entre el 50 y el 60%.

Respecto al alcohol, el abuso es igualmente extendido en todo el mundo, y está entre los principales riesgos, a excepción de zonas muy localizadas como África del norte y Oriente Medio, evidentemente por motivos culturales.

En Sudamérica se ha convertido en las dos últimas décadas en el principal factor que reduce los años de vida saludable.

En el caso concreto de Bielorrusia, el consumo de alcohol ha ocasionado un descenso de 1,2 años en la esperanza de vida de la población durante las dos últimas décadas.

Situación global

En el año 2010 murieron 52,8 millones de personas en el mundo y las principales causas fueron las isquemias coronarias, las infecciones respiratorias y los ataques cardíacos.

En 1990 los fallecimientos fueron 46,5 millones y las causas: enfermedades respiratorias en primer lugar, seguidas de diarreas y complicaciones en el parto.

Las muertes por VIH crecieron de 300.000 en 1990 a 1,5 millones en 2010, con un pico de 1,7 en 2006.

La mortalidad por malaria también ha crecido un 19,9% en las dos últimas décadas, hasta 1,17 millones en 2010, año en el que fallecieron 1,2 millones de personas por tuberculosis.

Pero las enfermedades no infecciosas han crecido hasta suponer dos de cada tres fallecimientos. (34,5 millones en todo el mundo en 2010).

Ocho millones de personas murieron de cáncer en 2010, casi un tercio más que hace 20 años. Una de cada cuatro muertes fue por un ataque al corazón o una enfermedad coronaria. La diabetes se cobró 1,3 millones de vidas.

Las muertes por accidentes de tráfico se han duplicado y se cobran cada año 1,3 millones de vida en el mundo, casualmente el mismo número de fallecimientos que causa la diabetes. La carretera y el coche son la octava causa de muerte en el mundo a nivel global.

El informe de The Lancet deja otra clave a reflexionar sobre la sociedad moderna. La violencia ha pasado de ocupar el puesto 32 en las causas de muerte en el mundo al puesto 27.

En determinadas regiones como América Latina, es una de la cuarta causa de mortalidad, sobre todo en adultos jóvenes y específicamente en los hombres.

Pese a que vivimos más años, lo hacemos con peor salud. El estudio comprueba que, en 20 años, la carga de las enfermedades que llevan a la discapacidad fue importantísima.

Hay un gran número de alteraciones y factores relacionados con la salud que no causan muertes, pero desde luego hacen que la población viva peor, desde las drogas a los dolores musculoesqueléticos o los trastornos mentales.

Lea la noticia completa en Periodista Digital
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