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Los cambios en la conducta que te permiten adelgazar sin hacer dieta

Los cambios en la conducta que te permiten adelgazar sin hacer dieta
Las dietas suelen ser el último y desesperado recurso al que acudimos para librarnos de esos kilos de más. La forma más rápida de perder peso son los regímenes alimenticios, lo cual no quiere decir que sea la más eficaz. Existe un alto riesgo de volver a engordar tras abandonar la dieta, lo que supone tirar por la borda todo el esfuerzo y sacrificio, abriendo así la puerta a la frustración y provocándonos una mayor ansiedad por la comida. La manera más segura, además de sencilla, de mantenernos en un peso constante es incorporar ciertos cambios en nuestros hábitos alimenticios, como ha concluido una investigación del Food and Brand Lab dirigida por el nutricionista Brian Wansink.

Establecer horarios fijos para cada comida y respetarlos, sentarse a la mesa evitando elementos de distracción, planificar los menús, acostumbrase a dejar siempre algo en el plato o levantarse de la mesa tras acabar de comer son solo algunas de las sencillas recomendaciones con las que podremos adelgazar de forma más eficaz que con las dietas. Para verificar los beneficios de estos y otros cambios en las conductas alimenticias, un grupo de investigadores de la Universidad de Cornell ofreció recomendaciones personalizadas a los más de 2.000 participantes en el programa denominado National Mindless Eating Challenge (NMEC), siguiendo las pautas sugeridas por Wansink en su libro Comer sin sentido: Las 200 decisiones diarias de alimentos, pasamos por alto.

Adelgazar de forma gradual y segura

El 42% de los participantes en el programa lograron adelgazar y un 27% se mantuvo en su peso ideal. Las personas que mejor cumplieron con las recomendaciones y que más cambios tuvieron que adoptar fueron las que más peso perdieron, a razón de un kilo durante los tres meses de seguimiento, según los controles que realizaron los investigadores. Estos les facilitaron la puesta en práctica de dichas conductas mediante mensajes y correos electrónicos a modo de recordatorio. Algunos de los hábitos perniciosos identificados como los más comunes entre los participantes fueron los provocados por la falta de tiempo para comer adecuadamente, la ansiedad y los trastornos de horarios por motivos de viajes o vacaciones.Durante los tres primeros meses en los que se modifican los hábitos alimenticios se pierden unos tres kilos

Los resultados del NMEC confirmaron las tesis defendidas por Wansink de que pequeños y sencillos cambios en nuestras conductas diarias a la hora de comer permiten perder peso de forma gradual y segura, además de permitirnos desarrollar hábitos alimenticios saludables.

La conducta alimentaria no es tan sólo un acto reflejo que evita la aparición de las sensaciones de hambre, sino que tiene una significación propia en la que intervienen experiencias previas, recuerdos, sentimientos, emociones y necesidades. Estos hábitos están determinados por la predisposición genética y, sobre todo, por los factores socioculturales por lo que tiene especial importancia promover conductas alimentarias adecuadas en los niños. Si estas no se enseñan desde los primeros años será más fácil tener sobrepeso y desarrollar trastornos alimenticios en la edad adulta.

Estas son algunas de las pautas a seguir para mantener la línea sin tener que realizar estrictos regímenes alimentarios:

No saltarse ninguna comida. Respetar los horarios y tener una hora fija para cada comida es fundamental para no alterar nuestro reloj biológico. Además, hay que evitar picar entre horas.

Sentarse a la mesa y evitar elementos de distracción. Comer de forma tranquila y ordenada, sin mezclar platos y sin distraerse con la televisión para no comer más de lo que realmente necesitamos sin ni siquiera darnos cuenta de ello.

Dejar siempre algo en el plato, intentando no ingerir en la misma comida todo lo que hemos cocinado. Para ello puede ayudar retirar la fuente de la mesa una vez que se hayan servido las raciones y levantarse de la mesa inmediatamente después de acabar.

Hacer siempre la compra con una lista para evitar llenar la despensa con alimentos poco nutritivos. Este consejo debe complementarse con una planificación con el tiempo suficiente de los menús de cada día. Si se tiene hambre no se recomienda hacer la compra o cocinar.

Tener un diario de comidas. Este ayuda a conocer con exactitud las calorías que consumimos cada día, para saber si estamos cumpliendo los objetivos marcados. Es difícil adelgazar sin prestar atención a lo que se come.

Los alimentos con alto contenido calórico deben estar lo menos a la vista posible para no caer constantemente en la tentación de comerlos. Esconderlos en lugares poco visibles o guardarlos en recipientes opacos puede servir de ayuda.

Planificar las actividades y obligaciones fuera del horario marcado para cada comida. Otra opción interesante es contar con una lista de actividades lúdicas y físicas para realizar en el momento en el que se tenga ansiedad por comer.

Lea la noticia completa en El Confidencial
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