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Lo que piensas sobre la obesidad podría no ser verdad…

Lo que piensas sobre la obesidad podría no ser verdad... He escrito bastante sobre mitos médicos, por lo que siempre soy un poco escéptico cuando se trata de hablar de “conocimiento” médico. Pero algo que yo, y estoy seguro que muchos de ustedes, creemos entender es la obesidad. Sabemos la manera en que las personas aumentan de peso y pensamos que tenemos la respuesta para bajar de peso.

Pero un estudio reciente del New England Journal of Medicine nos muestra que eso no es completamente cierto. Mucho de lo que “sabemos” sobre la obesidad y la pérdida de peso es incorrecto.

Empecemos con algunas cosas que son verdad.

Más de un tercio de los estadounidenses son obesos. Otros más tienen sobrepeso. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades calculan que los costos médicos relacionados con la obesidad fueron de casi 150 mil millones de dólares en 2008, y el costo promedio de una persona fue de más de 1,400 dólares. Esto sin tomar en cuenta el desgaste físico, mental o de calidad de vida de los que la padecen.
Algunos de nosotros acordamos que debemos hacer algo ante este problema. Existen muchos expertos (me incluyo) que les dirán lo que deben hacer. Sin embargo, la triste realidad es que muchos de esos consejos (al igual que los míos) resultan ser erróneos.

Sé que le he dicho a la gente que hacer pequeños y permanentes cambios en su estilo de vida es la mejor manera de bajar de peso con el tiempo. Pero resulta que, por ejemplo, decidir caminar alrededor de un kilómetro y medio al día durante cinco años, puede significar menos de lo que se espera.

He sermoneado a la gente sobre la importancia de la educación física en las escuelas, y he visto un sinfín de informes que señalan que la disminución de la enseñanza de esta disciplina a nivel nacional es una de las razones por las que en la actualidad más niños son obesos o con sobrepeso. Resulta que los estudios no toman en cuenta esa cuestión.

A mi familia le encanta ver el programa The Biggest Loser. Pero en repetidas ocasiones he tenido que decirle a mis hijos que lo que se muestra en la televisión no es la mejor manera de perder peso.

Les digo que lo lento y constante funciona mejor a largo plazo que perder peso rápidamente. También les digo que fijar metas poco realistas en realidad puede arruinar tus esfuerzos.

Así que imaginen mi sorpresa al descubrir que un nuevo estudio apunta que los objetivos ambiciosos son buenos, y que la rápida pérdida peso es tan factible como hacerlo en un periodo largo de tiempo.

La gente dirá que comer el desayuno es una buena idea cuando se intenta perder peso, ya que eso impedirá que uno coma en exceso después. Sin embargo, los estudios demuestran que no es tan benéfico.

También estarán de acuerdo en que comer más frutas y más vegetales es una buena forma de perder peso. Pero se demostró que, por sí solo, comer más de estos alimentos sin llevar a cabo otros cambios de comportamiento no da como resultado la pérdida de peso. No hay magia en las frutas y verduras.

Si comes entre comidas puedes subir de peso. Pero los estudios tampoco muestran que así sea. En general, las personas lo compensan con snacks durante el resto del día. En otras palabras, esto no necesariamente es malo.

Todo esto es suficiente como para desesperar a uno. Pero el hecho de que todo lo que pensamos sea erroneo, no quiere decir que nos quedemos de brazos cruzados.

Los estudios demuestran que uno puede superar totalmente los factores genéticos y familiares para perder peso.

La actividad física puede ayudar a perder peso con el componente extra de hacer que las personas sean más saludables en general. La reducción de la ingesta calórica funciona en general, sobre todo si se lleva a cabo una transformación de los hábitos alimenticios normales. Es importante hacer que toda la familia se involucre. Y, por último, para algunos, la cirugía bariátrica puede dar lugar a resultados que te cambian de por vida.

En los últimos cinco años, mi esposa y yo hemos perdido un poco de peso. Bajé entre 15% y 20% de mi peso máximo, que era de más de 90 kilos. Mi esposa incluso redujo aún más, aunque no les daré los números (quiero seguir casado).

Ahora que miro al pasado, seré honesto al respecto, lo hice “de golpe” durante algunos meses por aquí y por allá, cada vez ganando menos peso respecto al que había perdido.

Tenía metas ambiciosas de 7 kilos o más en dos o tres meses, y en cada ocasión realmente restringí mi consumo calórico. Pero me he mantenido gracias a que cambié radicalmente mis hábitos alimenticios en general.

Mi desayuno consiste solamente en café, comidas muy ligeras, como ensaladas, y generalmente la cena es un platillo saludable cocinado en casa con la familia.

Mi esposa cocina mucho más de lo que solía cocinar y está obsesionada con encontrar formas de ser más saludable. Evito los alimentos fritos casi en su totalidad, y ya no recuerdo la última vez que comí en un restaurante de comida rápida. También voy al gimnasio dos o tres veces por semana.

No les digo esto para que lo hagan de inmediato, o porque crea que es la clave para adelgazar. Solo considero que el camino es un cambio muy personal e individual. Tal vez nuestro problema es que intentamos encontrar una solución que se ajuste a todos. No estoy seguro de que exista.

Por último, la mejor forma de combatir la obesidad es, en primer lugar, evitándola. Eso tiene que empezar cuando los niños son pequeños, y es algo que dura toda la vida. Porque la verdad detrás de la obesidad es que es mucho más fácil no aumentar de peso desde un principio que eliminarlo después.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Aaron Carroll.

Lea la noticia completa en CNN México.com
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