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Deterioro alimentario, una de las causas de la obesidad en México

Deterioro alimentario, una de las causas de la obesidad en México Entre las causas de la obesidad, que amenaza a más de la mitad de la población de México se encuentra el deterioro alimentario, debido a la brutal caída del poder adquisitivo en las tres ultimas décadas al ya no existir en forma oficial una canasta básica alimentaria recomendable, señalan los autores del libro “Obesidad en México, recomendaciones para una política de Estado”.

Los alimentos básicos, prácticamente se han convertido en productos de lujo, inalcanzables para la mayoría de la población, pues de acuerdo a la Profeco, además del salario mínimo vigente para el 2010 en el Distrito Federal, el costo de una canasta básica mensual era de 6 mil 507 pesos, equivalente a 4.20 salarios mínimos mensuales, para una familia urbana de 4.4 miembros y 5.4 en el medio rural. Pero resulta que, según datos del INEGI, “…alrededor del 40 por ciento de la población económicamente activa (PEA) tiene ingresos entre uno y dos salarios mínimos, con lo que se infiere que subsisten en un sub consumo alimentario estructural”.

En consecuencia, el mayor impacto del costo se presenta en los estratos más pobres, ya que “En el primer decil (medición de la población por regiones, de los más pobre a los de mayores recursos), las familias deben disponer de 6.37 salarios mínimos para cubrir el costo de la canasta básica; sin embargo su ingreso es de apenas un salario mínimo.”

Para el segundo, el costo es de 3.50 pero su ingreso es de poco menos de 3 mil pesos, en contraste con el decil X que solo dispondría del 0.33 de sus ingresos para cubrir el costo de la canasta básica.

Para que se dé una idea de esa drástica caída del poder adquisitivo y la gravedad del problema, de acuerdo a una encuesta realizada en 1943 en la colonia Santa Julia de la Ciudad de México, se concluyó que pese a ser un barrio proletario con limitaciones económicas, la alimentación era suficiente y equilibrada.

Hoy en día, la situación en la capital y a lo largo y ancho de la república mexicana, ha pasado a ser extremosa debido a lo arriba descrito, a la estrepitosa caída del poder adquisitivo y al incontenible desempleo en todos los estratos, aunado a la agresiva publicidad de la industria alimenticia con altos grados energéticos, agudizándose las presiones psicosociales y en consecuencia, alimentarias que inciden en la obesidad.

De esta manera, las desigualdades resultan muy marcadas y en la medida de que avanza el deterioro del ingreso disminuyen las posibilidades de una mejor alimentación junto con las expectativas de mejor desarrollo del país con base en su capital humano. Los investigadores de la Secretaría de Salud, de la Universidad Nacional Autónoma de México, en total 15 instituciones académicas, coordinados por el doctor Juan Rivera Dommarco, coinciden en que “El mayor aumento en la prevalencia de la obesidad entre 1999 y 2006 se observó en la población indígena (más del >15 por ciento por año)”. En este sentido, los investigadores advierten que México transita hacia una situación en la que la carga de peso excesivo será eventualmente mayor para la población más pobre en todas las edades.

La obesidad y sus consecuencias.

Situación que induce a la población de escasos recursos a buscar alimentos baratos pero de altos contenidos energéticos y escasos o nulos nutrientes, con graves consecuencias para la salud, en lo que a obesidad se refiere.

Y es que en México se ha documentado uno de los incrementos más rápidos en el mundo en la prevalencia de sobrepeso-obesidad y sus consecuencias, ya que de 1980 a 2000 hubo un incremento alarmante de 47 por ciento en la mortalidad por diabetes mellitus tipo 2, pasando de ser la novena causa de mortalidad en 1980 a la tercera en 1997 y segunda en 2010 con 83 mil defunciones.

Los investigadores explican que la obesidad es una enfermedad de curso crónico que tiene como origen una causal compleja, de etiología multifactorial, donde interactúan factores, genéticos, sociales y ambientales, incluyendo estilos de vida, así como determinantes sociales y económicos.

Se caracteriza por un aumento en los depósitos de grasa corporal y por ende ganancia de peso, causados por excesivo consumo energético, con graves consecuencias para la salud, como el desarrollo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias, enfermedades cardiovasculares (especialmente la cardiopatía isquémica y los infartos cerebrales), enfermedades osteoarticulares, ciertos tipos de cáncer, como el de mama, próstata y colon, entre otras.

Además, debido a los altos costos que representa introducir alimentos naturales como verduras y frutas en las comunidades rurales y más en las de difícil acceso, la industria llamada chatarra ha encontrado un gran nicho. Es decir, a mayor pobreza en las comunidades menos oferta de esos productos naturales y mayor oferta o disponibilidad de alimentos altos en grasas y azucares y bebidas azucaradas, agravándose en las comunidades indígenas.

El deterioro de las condiciones alimentarias se agravó después del año 2000, que coincide con el fracaso del sistema neoliberal y los desequilibrios regionales y sociales generados por el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos.

Es una situación que mantiene en condición de riesgo latente a cerca de la mitad de la población mexicana, que obedece en primer lugar al deterioro del ingreso que ha incrementado los niveles de pobreza y disminuido el poder adquisitivo…

Lea la noticia completa en El Occidental
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