logo logo

Buscan desarrollar “coctel” de bacterias para combatir obesidad

Buscan desarrollar "coctel" de bacterias para combatir obesidad En la población mexicana existen genes particulares asociados al desarrollo de obesidad; hay otros responsables de la generación de diabetes tipo 2, y hay otros más que provocan los dos, como uno llamado FTO.

Pero no es culpa sólo de un gen, hay varios más asociados, pero aún así sigue sin ser total el efecto de nuestros genes al predisponernos a estas enfermedades, donde interviene de manera importante el medio ambiente: alimentación, ejercicio, sedentarismo, dos litros de refresco al día, comida chatarra…

“Incluso el estrés está involucrado en el desarrollo de diabetes tipo 2, pero aún así hay que tomar en cuenta factores hormonales, fisiológicos y de estilo de vida para el coctel terrible”, señala Carlos Hoyo Vadillo, investigador del Cinvestav, experto en farmacogenómica.

El científico del Centro de Investigación y Estudios Avanzados conoce de manera integral los factores que rodean el desarrollo de estos padecimientos y la importancia del ejercicio: ha ganado oro y plata las últimas dos olimpiadas del Cinvestav en la carrera de 200 metros, donde conoció al recién fenecido Noé Hernández y con quien posa en una foto que guarda en su laboratorio.

Pero también sabe de genética y fármacos (farmacogenética que ahora se conoce mejor como farmacogenómica) en el desarrollo de esta enfermedad, que tanto importa a los mexicanos. Por ello, en entrevista relata sobre cómo es que los genes dan pistas sobre el desarrollo del padecimiento y cómo, a través de su investigación, ese conocimiento podría ayudar a desarrollar, hipotéticamente, un yogurt o un fármaco que permitiera bajar de peso.

“BIOTERIO”. El investigador del Departamento de Farmacología refiere que en México no hemos hecho muchos estudios genómicos de grande proporciones para conocer las enfermedades de nuestras poblaciones, aunque ya se emplean “biochips”, que tienen segmentos de ADN, para conocer la genómica de pacientes y voluntarios sanos.

En este sentido, bajo el problema de contar con una creciente población obesa —padecimiento asociado intrínsecamente a la diabetes tipo 2—, y el ignominioso primer lugar en obesidad infantil, Hoyo Vadillo, junto con Dora Garnica y Jaime García Mena, adscritos al Cinvestav, llevaron a cabo un estudio donde encontraron, a través del análisis de un grupo de ácidos grasos, que las bacterias que habitan el colon de los niños obesos son diferentes a la de los niños sanos. Ahora, la investigación, que les valió el premio de investigación de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma) en 2012, está enfocada en saber qué tipo de bacterias son para emplearse en el futuro y coadyuvar a bajar de peso.

Para el estudio, los científicos hicieron uso de un grupo de control propio: el kínder del Cinvestav. Este preescolar tiene un equipo de nutriólogos que proporciona a los niños una dieta balanceada y sana. La mayoría están en su peso, pero los había también con obesidad.

De esta forma, los científicos tomaron muestras de copro (popo) de los niños, del que analizaron el ácido butírico, ácido propiónico y ácido acético: ácidos grasos de cadena corta, producidos por las bacterias del colón.

Actualmente se sabe que estas sustancias tienen un efecto que ayudan a bajar de peso. El ácido propiónico, por ejemplo, inhibe el apetito, pero en general son sustancias antiinflamatorias, “y la obesidad es un tipo de inflamación”.

A la vez del análisis de ácido butírico, añade el científico, hicieron una extracción del ADN para saber qué bacterias están presentes en los niños obesos y los sanos. “El resultado es que había un perfil diferente en los niños obesos en relación a los sanos. Aunque no hemos logrado hasta ahora una caracterización de cuáles son”.

Ahora continuarán con el estudio de los ácidos acéticos (que además revierte la resistencia a insulina) y propiónicos para identificar qué bacterias los producen y así agruparlas. Lo ideal, explica Hoyo Vadillo, sería identificar un coctel de todas estas bacterias benéficas para hacer un yogurt que nos ayudara a bajar de peso, ya que los microorganismos producirían niveles importantes de ácidos grasos de cadena corta, pero que requeriría además de una dieta rica en fibra (que es la que se termina convirtiendo en los ácidos).

Pero estos datos sólo hablan del microbioma, genes de la microbiota (conformada por organismos unicelulares que colonizan el colon), de los niños. Por lo que advierte que tendría que compararse si se compone igual en adultos.

¡TRASPLANTE! Crear un yogurt, dice el científico, sería la mejor opción, pero no es la única forma de aplicar estas bacterias, que aún no conocen pero que podrían ser benéficas para la causa.

“Para Canifarma la investigación fue relevante, aunque no pensamos en desarrollar necesariamente un fármaco, aunque se podrían inventar un análogo para producir ácido butírico y desarrollar uno, quizá un supositorio”.

Pero también se podría hacer un ¡trasplante de heces!, acota, de hecho ya se hace para otros casos. “Hay enfermedades inflamatorias graves en adultos que ya lo emplean: se inyectan en un supositorio o en un enema por el ano a la persona enferma, donde van las bacterias que corrigen el microbioma del colon”.

El yogurt es más amigable y menos asqueroso, reconoce, y se compondría como un probiótico de bacteriodetes (contrarios a los firmicutes, que suben de peso) diseñado. “Sería fantástico hacerlo así”.

Lea la noticia completa en La Crónica de Hoy
468 ad
bottom

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

bottom